Estoy intentando recuperar los blogs que tuve
y que desaparecieron en el colapso de Blogsome, mi alojador primero. He
comenzado dividiendo los temas en dos blogs distintos, porque este de Blogger
no permite dividir por temas, o al menos yo no sé. He puesto por ahí el blog de
viajes, http://sigamosalsherpaviajes.blogspot.com.es/ y aquí reinicio el de la bici. Iré escribiendo según ande de ganas, y si no
tengo muchas tal vez recicle algún artículo del blog antiguo, me han dado por
ahí una página que, increíblemente, guardó automáticamente todos los blogs del
mundo (WaybackMachine), y increíblemente también ahí están todos mis viejos posts, eso sí, sin las
fotos. Si alguien tiene nostalgia, están aquí: Viejos blogs
Esta mañana nos hemos acercado a una ruta que
teníamos muy injustamente olvidada, la subida del Rio Moros. En tiempos esta
era una de nuestras favoritas, pero con los años nos hemos hecho más machacas,
y una ruta que no tenga al menos 50 kms y 1.000 mts de ascensión nos parece una
mariconadilla indigna de nuestros empeños dominicales, qué tiempos aquellos en
los que empezábamos en esto de la BTT y Rio Moros era una de nuestras míticas,
ahora si la hacemos tenemos que añadirle cabeza y rabo, como empezarla abajo en
El Espinar o seguir arriba hasta la Fuenfría, qué ambiciosos. Esta mañana Paco yo recordábamos el miedo que nos daba la
primera subida tras la valla, algo así como 200 metros de acumulada, pardillos
éramos.
Nos reunimos en el chalet derruído Paco,
David, Albi y yo mismo, con la nueva incorporación del amigo Fran, tío majo y
de buen nivel, quedó encantado con todo, con el precioso paisaje, con la hora
tempranera de salir y de volver a casa (tiene dos niños muuuyyy pequeños), y
con la cañota con limón que nos tomamos al final en el bar del puerto.
Con nuestro Sherpa principal (Nico) haciendo
una carrera de bici en Melilla, y nuestro sherpa segundo (Miguel) haciendo no
sabemos qué, los demás decidimos tomarlo con calma y hacer una ruta turística y
contemplativa y dedicarnos más a la cosa del paisaje. Después de días y días de
caer agua hoy el tiempo dio tregua y se puso un día azul azul, aunque frío. A
las 8,30 (otro relajillo frente a lo habitual) salimos por el camino que se
adentra entre los pinares y que tenemos ya tan trillado desde hace… más de
quince años, da vértigo pensarlo.
Saltamos la valla y empezamos a resbalar por
los barrizales, aquí hay siempre una fuerte actividad forestal durante la semana, y el domingo está todo
embarrado y lleno de ramas rotas. Eso sí, siempre comentamos lo bien que lo
hacen los segovianos, siempre sacando madera y siempre tienen el bosque
precioso, limpio y espeso, un ejemplo de explotación sostenible. Llegamos a la
valla de la zona protegida, allí está el cartel que avisa de la prohibición de
paso entre el 1 de julio y el 30 de septiembre, por los incendios, pero no
estamos en esas fechas, y con el agua que ha caído no se puede encender ni un
fósforo. Pasamos la valla por el hueco entre pilares que hay a la derecha, qué
gracia, otra señal de la tira de años que llevamos sin venir, o han estrechado
el paso o algunos han ensanchado su cintura un poquillo, han tenido que retorcerse para pasar, y a
poco se quedan allí atascados. Ah, vale, que era porque llevábamos mucha ropa
encima.
Tomamos el ramal derecho, de buen firme de
asfalto de montaña rugoso, y empezamos a subir a tren, agrupados y charlando,
como digo hace años esto nos parecía durísimo, ahora es un paseo. Pinos albares
altísimos y con ese color de corteza marrón rojizo que parece que estemos en
Oregón, cascadas por todos sitios, prados muy verdes, firme mojado y jirones de
vapor que se desprenden de los troncos y se elevan, mirando el valle desde
arriba parece que haya un montón de incendios. Al fondo siempre la cordillera
nevada, pedazo de paisaje.
Al llegar a los refugios empezamos a pisar
manchones de nieve, muy profunda e imposible de ciclar, al principio los vamos
sorteando o los pasamos por alguna rodada profunda que dejó el todo terreno de
los forestales, comentamos que es una prueba de habilidad ciclista que nos
recuerda el examen del carnet de moto, cuando había que hacer la tabla sin
salirse.
Arriba del todo un par de grandes parches
nevados que nos hacen bajarnos, y llegamos a la prueba mas dura, la pista que
enlaza este tramo con la subida al collado de la Mina, de porcentaje y firme
imposibles. Todo el mundo sabe que si subes esto sin echar pie a tierra estás en
la élite, y queríamos probar nuestro nivel pero ¡qué pena! está lleno de nieve, impracticable.
Parece que todo se ha conjurado para que nuestro día sea muy plácido, así que
sin sentirlo demasiado nos ponemos a comer lo que llevamos, charlando junto a
una poza del río.
Terminamos y nos tiramos cuesta abajo, esto
es lo que tiene esta ruta, que no engaña, la mitad es para arriba y la otra
mitad para abajo. Paramos un momento a hacernos fotos en la presa del embalse
de Las Cabras, está a tope de agua y con la montaña blanca detrás, parece un
lago suizo. Baja y baja y llegamos al pie, cruzamos el puente sobre el Moros y
pillamos el desvío de la izquierda que te vuelve a subir casi hasta arriba del
primer tramo, esta variante la hacemos para meter metros cuando nos da
vergüenza torera, y hoy era uno de esos días.
Son cuatro kilómetros de subida sostenida, yo
ando con ganas de recordar cómo era este tramo y meto mucho desarrollo para
hacerlo rápido, al fin vamos llegando arriba de nuevo, uno tras otro según
motivación y estado de forma. De nuevo en grupo para abajo, por un momento
pensamos meterle más tramos al dia, pero somos unos irresponsables y nos
apetecía echar un rato tomando unas cañas, así que desechamos la idea
rápidamente y deshicimos el camino hasta los coches de nuevo.
Parada arriba del puerto, en el mesón
Hilario, donde nos pegamos unos copones de cerveza con limón que nos entraron
de maravilla, eso sí, con tapa algo escasa. Las raciones tenían un precio
prohibitivo, lo que agradecieron nuestros michelines, porque sin más pagamos y
nos fuimos viniendo para Madrid.
Una ruta muy disfrutona con “n” kilómetros y
tantoscientos metros de subida, hoy se trataba de hacer turismo y pasar una
buena mañana con los amigos, no quedará para los records, pero ¿a quién le
importan los kilómetros?

Que grandes sois. Yo ahora corriendo maratones y preparando triatlones, pero no os llego ni a la suela!
ResponderEliminarQue grandes sois. Yo ahora corriendo maratones y preparando triatlones, pero no os llego ni a la suela!
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